La renegociación del TLCAN arranca entre desacuerdos y tensiones

merlin-to-scoop-126054311-762382-master1050WASHINGTON – La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte empezó con el pie izquierdo.

En una conferencia de prensa el miércoles por la mañana, el gobierno estadounidense de Donald Trump regañó a Canadá y a México por lo que considera son los fracasos del acuerdo comercial trilateral, mientras a puerta cerrada los negociadores de Estados Unidos intentaban obtener concesiones por parte de los países vecinos.

“Creemos que el TLCAN ha decepcionado a muchos muchos estadounidenses y necesita mejoras drásticas”, dijo Robert Lighthizer, el representante comercial para Estados Unidos y quien encabeza el equipo que busca reformular el tratado que entró en vigor en 1994.

Los representantes canadienses y mexicanos se mostraron apacibles en público y enfatizaron su compromiso con el intercambio regional y los beneficios de mantener una alianza en América del Norte. Sin embargo, ambas naciones también señalan que el acuerdo actual no afecta desproporcionadamente a Estados Unidos.

La ronda de diálogos que empezó este miércoles es la primera de varias programadas de aquí al final del año, cuando los tres países esperan alcanzar un acuerdo. Es un marco de tiempo algo apretado en términos de negociaciones internacionales, lo que deja ver que cuestiones políticas de las tres naciones quizá han tenido mayor peso que las realidades prácticas de realizar una negociación tan compleja.

Tanto México como Estados Unidos celebrarán elecciones nacionales el próximo año.

El tema más general es qué tan importantes son los déficits comerciales. Los estadounidenses compran más bienes y servicios a México que lo que los mexicanos compran a Estados Unidos. El año pasado, esa brecha fue de 55,6 mil millones de dólares.

El gobierno de Trump considera que ese número por sí solo es condena suficiente del TLCAN al contar como evidencia de que México está aprovechándose de Estados Unidos.

El comercio con Canadá ha sido más equilibrado en los últimos años, aunque Lighthizer dijo el miércoles que conforme pasan los años el déficit estadounidense con Canadá también ha incrementado.

Mientras que tanto México como Canadá han presentado un frente unido al descartar que ese desequilibrio comercial sea relevante. Muchos economistas consideran que el enfoque en el comercio bilateral es el equivocado, pues un país puede tener un déficit con un socio comercial mientras tiene superávit con otro. Lo que importa es la suma total.

“Canadá no ve a los déficits o superávits comerciales como la principal medida de si el comercio funciona”, dijo Chrystia Freeland, la canciller canadiense, el miércoles.

México ha sido todavía más incisivo cuando se trata de respaldar la aseveración de que hay algún problema. El secretario de Economía Ildefonso Guajardo Villarreal le dijo a una comisión del senado mexicano la semana pasada que estará “encantado de analizar la situación de lo que llamamos rebalanceo comercial, siempre y cuando logremos mejorarlo a través de expansión del comercio, no a través de restricción del comercio”.

Una pregunta clave es qué tanto se trasladará la retórica de Trump a los detalles de la negociación. En varias ocasiones, el gobierno estadounidense ha pronunciado fuertes palabras sobre sus socios comerciales pero después ha adoptado un tono más conciliatorio en privado.

La administración, por ejemplo, insiste en público que quiere deshacerse de un sistema de arbitraje independiente que permite que las empresas pidan la eliminación de tarifas arancelarias. El sistema ha sido utilizado en su mayoría por compañías mexicanas y canadienses para forzar a que Estados Unidos abandone posturas proteccionistas que son técnicamente violaciones del TLCAN.

Otro tema conflictivo es la industria automotriz. Estados Unidos quiere desincentivar las importaciones de partes de autos desde países fuera de la región del TLCAN. Con el acuerdo como está ahora, un automóvil ensamblado en México puede ser importado hacia Estados Unidos sin pagar un impuesto si al menos el 62,5 por ciento del valor del auto fue hecho en Norteamérica.

El gobierno de Trump quiere que ese umbral sea más alto y que una porción significativa de las partes provenga de Estados Unidos; el sindicato automotriz estadounidense ha pedido tal cambio desde hace tiempo.

Sin embargo, los fabricantes de autos no están tan seguros. Importar partes a un menor precio ayuda a que el costo del producto final sea menor. En general, mientras más componentes haya de la zona del TLCAN y mientras mayor sea la proporción de partes estadounidenses, mayor es el precio del auto.

“Muchas personas en la comunidad empresarial sienten que el TLCAN funciona muy bien y no quieren irrupciones a sus cadenas de suministro actuales”, dijo Jeffrey Schott, experto en el tratado del Peterson Institute for International Economics, en Washington.

Las tres naciones están de acuerdo en general con que el TLCAN necesita modernizarse. Por ejemplo, fue escrito antes del comercio en línea. También hay respaldo a que haya una implementación más fuerte de protecciones laborales y ambientales. De hecho, los tres países ya renegociaron el TLCAN de cara al –ahora descartado– Acuerdo Transpacífico.

Discutir algunos de los temas sí podría ser relativamente sencillo. El gobierno estadounidense quiere incluir provisiones sobre la manipulación del tipo de cambio; pero tanto Canadá como México tienen bandas cambiarias y es poco probable que se resistan al gesto simbólico.

Sin embargo, Canadá y México han mostrado mayor resistencia a las exigencias estadounidenses en otras cuestiones de mayor sustancia.

Luis de la Calle, exnegociador del TLCAN por parte de México, dijo que las amenazas y declaraciones combativas de Trump han sido menos desde la elección. “Mucha gente pensaba entonces que tenía el poder para imponer aranceles, cerrar la frontera y prevenir las inversiones”, dijo De la Calle. “Ahora ya aprendieron lo que los expertos comerciales han sabido desde un inicio: no tiene esos poderes”.

Trump también necesitará el respaldo legislativo para avanzar con su acuerdo revisado. Los demócratas, que también han buscado que haya cambios al TLCAN, comparten algunas de las propuestas, pero los desacuerdos políticos posiblemente compliquen un voto en alianza. También hay poco apoyo en el congreso a la amenaza de la Casa Blanca de retirarse por completo del acuerdo si México y Canadá se resisten a los cambios propuestos.

“Al final del día puedes causar perturbaciones en la economía si no te comportas como un adulto”, dijo el diputado por Ohio Tim Ryan, un demócrata.

El miércoles, Freeland fue la primera en hablar. Lo hizo mientras sostenía imágenes de bomberos estadounidenses y canadienses trabajando juntos que, dijo, “ilustran la profunda amistad que comparten nuestros países”.

Guajardo Villarreal hizo declaraciones similares. “El TLC ha sido un éxito rotundo para las partes”, dijo. “No se trata de romper aquello que ha funcionado, sino, por el contrario, de mejorar nuestro acuerdo”.

Lighthizer, mientras, comenzó declarando que el TLCAN ha beneficiado a grupos como a los agricultores estadounidenses y a las comunidades a lo largo de la frontera. Luego insistió en que el acuerdo ha sido muy dañino para Estados Unidos y ha causado la pérdida de cientos de miles de trabajos.

“Las opiniones del presidente sobre TLCAN, que comparto, son sabidas”, dijo Lighthizer. “Quiero dejar claro que él no está interesado en solo ajustar algunas provisiones y actualizar algunos capítulos”.

“Y con eso, nos ponemos a trabajar”, concluyó.

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